¿Por qué es importante saber cómo cuidarte?

Porque siempre lo hemos hecho. Desde que éramos muy pequeños ¿de verdad no te acuerdas...? Bueno, es normal no acordarse ya que, curiosamente, lo hacíamos sin darnos cuenta y eso que en esta tarea involuntaria estábamos tutelados por personas muy competentes cuyo único interés era, entre otras cosas, educarnos de la mejor manera en el cuidado de nuestra salud.

 

O ¿es que acaso no recuerdas cuando en el cole esperabas con impaciencia a que llegase la hora en la que huías del pupitre para ir a la deseada clase de gimnasia (que ya por aquel entonces intentaban que se nos metiera en la cabeza que se llamaba educación física)?

 

¿Tampoco recuerdas que, desde nuestra más tierna infancia, hemos tenido el asesoramiento y permanente seguimiento de nutricionistas excepcionales…? De acuerdo, excepcionales y también algo bruscos o poco ortodoxos en ocasiones pero… ¿quién no ha tenido que comer lentejas? ¿Quién no ha tenido que comer fruta, verdura…? ¿Y quién no tenía que comer carne aunque “se le hiciera bola”? ¿O quiénes de nosotros no comíamos pescado muchas más veces a la semana de las que las “sensatas entendederas” de un niño consideraban como necesarias?

 

¡Qué grandes nutricionistas nuestros padres! ¿Verdad?

 

Realmente, qué fácil y, sobre todo, qué bien que hacíamos las cosas cuando no nos dábamos cuenta de que las estábamos haciendo.

 

Pero ya no somos niños y ahora las personas que tienen que velar por el cuidado de nuestra salud son… somos nosotros mismos y ¡vaya! parece que algo sí que han cambiado las cosas.

 

Casi cada día aparece una nueva modalidad deportiva que resulta ser (¡cómo hemos podido vivir sin ella!) mejor que la anterior. O quizá nos explican que ese deporte que tanto te gusta y que tanta satisfacción te proporciona cuando lo practicas, lo “deberías” hacer de una forma más eficiente (¡ups!... ¿qué he estado haciendo hasta ahora ?).

 

Y lo mismo pasa con la alimentación: nuevos estudios, nuevas tendencias, dietas con nombres y con entornos muy atractivos, etcétera, etcétera… Hasta que con cierto nivel de fastidio y confusión exclamas: “¡pero bueno!, entonces ¿qué demonios tengo que comer?”

 

Hoy tenemos un acceso inmediato a un volumen de información desmesurado. Y en esta información a nuestro alcance que, por supuesto, demandamos, hay de todo: mitos, mentiras, informaciones contradictorias… pero también hay información rigurosa y veraz. Entonces, ¿cómo discrimino esta información? ¿A qué hago caso?

 

Es aquí donde cobra sentido el ciclo Salud Integral y sus distintas acciones formativas:

  • Curso de deporte, nutrición y salud.
  • Curso de nutrición y salud: re-aprende a comer.
  • I Jornada Salud Integral.

No te vamos a responder preguntas puntuales para que salgas del paso. Tampoco vamos a rebotar de una tendencia a otra. Vamos a poner a tu disposición una formación clara, objetiva y rigurosa para que aprendas, re-aprendas o recuerdes los principios básicos en lo concerniente al trinomio deporte, nutrición y mente.

 

No existen “atajos”, “trucos” o “fórmulas mágicas” ni a la hora de hacer deporte, ni de alimentarse de forma saludable, sean cuales sean tus objetivos. No permitas que algo tan importante y básico para tu s alud, como moverte y comer, se conviertan en factores que puedan dañarla .

 

Conoce tu cuerpo, ten claros los principios básicos y así no volverás a dudar y podrás disfrutar del deporte y la alimentación integrados en tu día a día, al margen del “ruido”.